Ocenografía dispersa

Miro las pequeñas olas de un nuevo día en el Atlántico.

El barco deja a cada costado de su proa una desgarradura blanca,

azul y sulfúrica de aguas, espumas y abismos agitados.

Son las puertas del océano que tiembaln.

Por sobre ella vuelan los diminutos peces voladores, de plata y transparencia.

Regreso del destierro.

Miro largamente las aguas. Sobre ellas navego hacia otras aguas: 

las olas atormentadas de mi patria.

EL CIELO DE UN LARGO DÍA CUBRE TODO EL OCÉANO.

La noche llegará y con su sombra esconderá una vez más

el gran palacio verde del misterio.